Megalitos alterados por su entorno

La piedra, como elemento esencial y necesario para la construcción de estos megalitos, ha sido reutilizada durante todos los tiempos, incluso algunos dólmenes fueron construidos con lajas de fabricaciones más antiguas, lajas que podrían haber pertenecido a otro tipo de elemento megalítico como crómlech, estelas o menhires, por ejemplo el Cairn de Gavrinis en Morbihan, Francia o el dolmen de Soto en Huelva, España; restos arquitectónicos de otras culturas antiguas persisten en la actualidad en construcciones modernas. Las piedras megalíticas han sido utilizadas en la construcción de viviendas, en espacio de diversos cultos, en ínfimas capillas, como cobijo de eremitas, de granero, de refugio de ganado, como puentes pequeños sobre arroyos o formando parte de una pared divisoria entre territorios agrícolas y un sinfín de situaciones más.

Alteraciones tan pintorescas como el menhir de Fuente Abajo, reutilizado como abrevadero de ganado, adosado al pilón de una fuente en la localidad de Valencia del Ventoso, Badajoz, a los pies de una fortaleza “casa fuerte”. El menhir tiene una longitud de 4,15 m por 0,80 m de anchura y de aspecto redondeado, con un ligero estrechamiento hacia uno de los extremos, dándole esa forma fálica que muchos otros menhires tienen. Por su tamaño y grosor recuerda al menhir del Cabezo en la localidad de Alcántara, Cáceres. El menhir permanece tumbado y vaciado por uno de sus lados para dar forma al abrevadero por donde corre el agua; dice la leyenda escrita que podían beber 15 caballos a la vez.
El menhir de La Palanca del Moro, Fregenal de la Sierra, Badajoz; en este caso el menhir se encuentra tumbado, siendo parte de un murete de piedra seca, conformando la divisoria de fincas entre propiedades agrarias. El menhir de unos 3,15 metros de longitud y de forma plana presenta muchas cazoletas a lo largo de una de sus caras y una hendidura vertical hacia uno de los extremos más delgados, generando una intencionalidad fálica. El lado contrario hacia el interior de la finca es liso, sin cazoletas ni incisión en el extremo.

La expansión de las poblaciones por su crecimiento demográfico, han dejado atrapados a infinidad de megalitos en sus calles e incluso formando parte de muros; he aquí algunos ejemplos: Dolmen de Sechebec, Cognac, Charente, Nueva Aquitania, Francia: un dolmen de tipo angevino de una longitud de 8 m situado entre bloques de viviendas en la ciudad de Coñac; o el menhir de Village Lescoff, Plogoff, Brest, Finistère, con casi 3 metros y medio de altura que se encuentra incrustado entre las paredes del terreno de una vivienda formando parte de vía pública.


En el caso del Anta do Estanque, São Geraldo, Montemor o Novo, Portugal, el anta ha quedado adosada en uno de sus lados a la pared de una vivienda. Conserva la cámara formada por siete ortostatos y la cubierta; en una de sus primeras intervenciones arqueológicas se narra que el anta fue utilizada como gallinero. Otro asunto es el dolmen de Crucuno, Plouharnel, Lorient, Morbihan, Francia, que llegó a alcanzar 27 m de longitud. Parte del dolmen fue demolido para la construcción de las casas de alrededor; actualmente solo queda la cámara adosada a una vivienda. Cuentan que sirvió como granero, refugio y, en los días de feria, hacía las veces de cabaret. Tiene la consideración de monumento histórico.


O el caso de las Mamoa 1 y 3 de Taco Albergaria a Velha y Valmaior, Aveiro, Portugal, que han quedado en el interior de un polígono industrial junto a una de las avenidas importantes del mismo. El conjunto constaba de tres mamoas; una de ellas ya desaparecida, otra permanece cubierta por el túmulo y la tercera ha sido rehabilitada, protegida y puesta en valor para ser visitada.
También en Portugal encontramos otro caso de una mamoa situada a la entrada de una empresa textil en la zona de parking y jardín; se trata de la mamoa da Pedreira o dolmen de Neiva, São Romão de Neiva, Viano do Castelo, con 12 ortostatos. El dolmen fue cortado por la mitad por un muro.


Hay carreteras que en su recorrido pasan por encima de los dólmenes; en la provincia de Guadalajara, en la carretera que conduce a Villaverde del Ducado desde Alcolea del Pinar y transcurrido poco más de un kilómetro, la carretera pasa por encima del dolmen de La Pinilla. En la Bretaña Francesa también se da un caso similar; se trata del dolmen de Keruzan, en Saint-Jean-Brévelay, Vannes, Morbihan. El dolmen está integrado parcialmente en el parapeto que soporta la carretera, Junto a él discurre la canalización de un pequeño arroyo que cruza por debajo de la calzada.


Otros megalitos han quedado de adorno en jardines de propiedades privadas; en Francia es muy común ver este tipo de monumentos, como es el caso, por ejemplo, del dolmen Lann-Kerellec Trebeurden Côtes-d’Armor Bretaña. No se puede determinar con exactitud si se trata de un dolmen o galería cubierta. Está declarado como monumento histórico desde principios del siglo pasado. O el espléndido menhir de Saint-Guinec o Cloître Huelgoat, Morlaix, Finistère, Bretaña, como 8 m de altura que decora un jardin de pulcras praderas bien segadas.


En cuanto a la utilización de estos monumentos para diversos usos, hay muchos a cuál más interesante o divertido incluso, como es el caso del dolmen de Bagneux, Saumur, Maine-et-Loire, País del Loira: dolmen de tipo angevino (propio de esta región) de unos 23 metros de largo, de forma casi rectangular, conservando un pilar central en la cámara que no soporta nada, probablemente sea el resto de un compartimento interior muy común en este tipo de construcciones. Quizás es uno de los dólmenes más grandes de Francia, está considerado como Monumento Historico desde 1889, situado en un solar de propiedad privada junto a un café brasserie; se dice que podría haber sido utilizado como sala de baile en alguna ocasión o como granero en tiempos remotos.
Podemos comparar este dolmen, de manera somera, atendiendo tan solo a la monumentalidad de la construcción, con el dolmen de Menga, Antequera, Málaga, de 27,5 m de largo con 3 pilares internos que recorren toda la cámara, colocados entre las juntas de las cubiertas y, también con múltiples curiosidades, debido a la constante e ininterrumpida utilización a lo largo de toda su permanencia. Destacar la presencia de un pozo de agua hacia el final de la cámara en el interior del dolmen; no se conoce un caso igual en el mundo, en la actualidad no se puede determinar si primero se creó el pozo o se construyó el dolmen. El agua en el interior de un dolmen atrae a grupos de personas con convicciones druídicas u otras creencias relativas al agua sanadora. Durante algún momento de su historia, el dolmen albergó ceremonias de este tipo. Es el propio topónimo, Cueva de Menga, divulgado por la tradición oral, el que da lugar a leyendas, como en otros yacimientos arqueológicos: Tumba del Gigante, Casa del Monje, Cueva del Moro, etc. Otra versión del nombre proviene también de una mujer, llamada Dominga (Menga), que padecía de lepra y vivió allí sola, alejada del pueblo. El dolmen de Menga junto al de Viera y el tholos de El Romeral (Sitio de los Dólmenes de Antequera) están considerados como Patrimonio Mundial de la UNESCO desde el año 2016.


Mención aparte merece el Cairn de Petit-Mont-Arzon, Bretaña, emplazado en un lugar estratégico de la bahía de Quiberon. Fue utilizado como búnker por el ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial, aunque su reutilización más antigua, según restos arqueológicos encontrados en su interior, provienen de la época romana. El cairn contiene tres dólmenes de diferentes épocas, uno de ellos con grabados en los ortostatos del corredor, todo el conjunto esta considerado como Monumento Histórico Frances.


Pero es la naturaleza la que acaba modificando poco a poco la estructura de estos monumentos; un dolmen a cielo abierto es el lugar perfecto para que la maleza o un árbol prospere con toda naturalidad, con el deterioro que este puede producir
desde el raigambre y durante toda su existencia. Desde la anécdota, otros árboles terminarán comiéndose las piedras de los megalitos, como el de la fotografía, dolmen Maison-Trouvée, Redon, Morbihan, con una cubierta de 6 metros de largo. Monumento histórico desde agosto de 1934.

Por último, en esta ocasión, el megalito no fue alterado por su entorno, sino que fue desmantelado y armado a kilómetros de su emplazamiento original. El primer dolmen, el de Périsaac en Confolens, Charente, Nueva Aquitania, en 1885, parte de este dolmen fue trasladado y montado en el cementerio de Confolens. El subprefecto de esta ciudad mandó colocar un sarcófago encima de la cubierta del dolmen para inhumar los restos de su mujer que falleció a los 21 años. Otro dolmen, el de Ker-Han Meudon Boulogne-Billancourt Hauts de Seine Île de France fue adquirido en 1896 por un miembro de una familia de canteros entusiasta de la arqueologia, desmantelado y trasladado en tren desde Saint-Philibert Morbhian hasta el cementerio Longs Réages en Meudon donde fue armado nuevamente y utilizado como panteon familiar.


